La historia de México dentro de la Organización para la
Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) inicia en el año de 1994, convirtiéndose
en el miembro número 25, siendo a partir de ese momento su principal cometido,
en un plano de igualdad, analizar las políticas públicas de los países
miembros.
Desde su ingreso a la OCDE, datos en la página de esta
nos hablan de que México se ha distinguido por tener un marco macroeconómico
sólido con baja inflación y fuerte apertura a los mercados internacionales, lo
que ha aumentado el atractivo del país como destino de inversión internacional,
que fluye cada vez más hacia sectores de alto valor agregado. Pero otras partes
de la economía se caracterizan por una alta informalidad, trabajo poco
calificado, baja productividad y tecnologías obsoletas. Como resultado, la
economía mexicana experimentó una desaceleración prolongada del crecimiento
durante las últimas tres décadas, dejándola atrás de otros países de la OCDE y
perjudicando los niveles de vida relativos de la población, mismo que se ha
notado en la página de bienestar de la Organización para la Cooperación y el
Desarrollo Económico.
“El ingreso medio disponible neto ajustado de la
población que ocupa el 20% superior de la escala de ingresos se estima en 69
477 USD al año, mientras que la población que ocupa el 20% inferior vive con un
estimado de 11 026 USD al año.” Establecen cifras de la OCDE posicionando a
México como uno de los países más bajos en ingresos.
Actualmente México cuenta con una central de la OCDE
ubicada en la Ciudad de México, actuando como facilitador entre la organización
y el gobierno así como con diversos sectores de la sociedad tanto empresas como
ONGs con Angel Gurría como el Secretario General (desde el 2006). México tiene un gran
potencial para seguir construyendo un futuro prometedor.
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